3. Club Solís. Entre la Cultura y la Resistencia
Durante los años de la dictadura, la cultura fue seriamente controlada y censurada, mientras que muchos agentes culturales vinculados con la izquierda en los años previos al golpe de Estado debieron emprender el exilio. A su vez, ante el miedo a la arbitrariedad del Estado, muchas personas se desprendieron de bienes culturales que resguardaban en sus hogares. El enterramiento o la quema de libros y de discos de música fue una práctica habitual de la ciudadanía. Contar con discos de Zitarrosa, Viglietti o Los Olimareños, o libros de Mario Benedetti o Eduardo Galeano eran bienes culturales que, ante un eventual allanamiento, podían ser incriminatorios.
Sin embargo, lejos de registrarse un verdadero apagón cultural, la dictadura hizo su propia apuesta cultural centralizada en el nacionalismo y orientalidad, materializada en gran medida en fiestas nativistas, actos patrios y en reivindicaciones de caudillos militares del siglo XIX. Al mismo tiempo, a mediados de los años setenta, surgió todo un movimiento cultural de resistencia que, con muchas metáforas y elementos simbólicos, resistía a la hegemonía cultural que la dictadura imponía. Un nuevo canto popular, el teatro independiente y, hacia la transición, los candombailes y las murgas fueron construyendo toda una línea de resistencia cultural a la dictadura que encontró a un público expectante de encontrar estos espacios de resistencia.
En la ciudad de Las Piedras, existieron varios espacios que fueron clave para la resistencia cultural, uno de ellos fue el Club Solís. Bajo la dirección de Felisberto Carámbula, en la medida que el club expandía sus servicios, fue escenario de expresión de este movimiento. Allí grupos de jóvenes pedrenses como Trasfogueros y Música para nuestra gente, encontraron un espacio amigable y comprometido para organizar recitales, teatro independiente, funciones de cine crítico, jornadas literarias, entre otras actividades que permitían transmitir mensajes contra el gobierno dictatorial. Así lo recordaba, para la elaboración de este Circuito de la Memoria, un vecino de Las Piedras quien por entonces pertenecía a estos grupos juveniles que organizaban estas movidas a nivel local: “el Club Solís era nuestro lugar central de actividades. Empezamos a organizar recitales de canto popular con mucho éxito, no lo podíamos creer. Ahí nos dimos cuenta de una necesidad de la gente de encontrarse y de cómo la cultura jugaba un papel en la resistencia. Por ejemplo, los acordes de El Violín de Becho generaban en la gente un aplauso brutal. O sea, la gente entendía el mensaje entre líneas, participaba de él, participaba masivamente.”
Fue tal la importancia del Club Solís en la resistencia cultural en Las Piedras que, en 1982, el mismo fue intervenido y Felisberto Carámbula destituido de la presidencia del club por la dictadura cerrándose, de esta manera, un ciclo de expresión contracultural al autoritarismo.
- Tipo de monumento/espacio: Circuito de la Memoria
- Nombre: Club Solís. Entre la Cultura y la Resistencia
- Ciudad o paraje: Las Piedras
- Lugar preciso: Club Solís (Av. Artigas, entre Juan Antonio Lavalleja y Rivera)
- Entidad productora: Dirección de Derechos Humanos de la Intendencia de Canelones / Municipio de Las Piedras
- Documentación relacionada (proyecto, decreto, etc.): Resolución 0037/025 de la Junta Departamental de Canelones
- Temas que alude/homenajea: Espacio de resistencia
